Jugando un día en el parque al que acostumbro a ir con mi hijo observé que Ana, mi vecina y amiga, repartía unas papeletas entre el resto de las madres. Supuse que estaba vendiendo boletos para un sorteo en la escuela de su pequeña, Irene. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. “¿Quieres irte este verano a Kenia?”, me preguntó Ana. “¿Cómo dices?”, le contesté yo, sorprendida de que la guardería de su hija pudiese rifar algo tan extraordinario. Más tarde, Ana me sacó del error explicándome lo que significaban las “vacaciones solidarias” y así conocí Afrikable, donde ella es voluntaria. Desde entonces, estoy enamorada del proyecto, que tiene como misión principal el empoderamiento de la mujer en la región de Lamu, en la parte septentrional de Kenia. Esa labor titánica está dirigida por Lola Serra y Mercedes Cascarejo, presidenta y vicepresidente respectivamente de la institución y cofundadoras de la misma. Días antes de que se celebre en España el día de la madre hablamos con Mercedes -en el parte inferior central de la fotografía- para que nos cuente, entre otras cosas, cómo viven la maternidad las mujeres de Afrikable, ahora que gracias a esta iniciativa ya tienen acceso a un puesto de trabajo y a la vez pueden estar cerca de sus hijos.

C.E.: Mercedes, ¿qué es exactamente Afrikable y cómo nació?

Mercedes Cascarejo es diplomada en Trabajo social y Experta en Igualdad de Género y Mediación de Conflictos. Tiene experiencia trabajando con mujeres víctimas de violencia de género y en Cooperación al desarrollo (Comercio Justo y Movilización social).

M.C.: Afrikable es una organización sin ánimo de lucro española formada por personas que creemos que un mundo mejor y más justo es posible, y trabajamos en ello cada día. Nace en 2009, en el viaje que Lola y yo hicimos a Kenia para conocer varios grupos productores con los que colaboraba el departamento de comercio justo de la organización en la que trabajábamos en ese momento. En Lamu, isla del norte de la costa de Kenia, pudimos comprobar la situación de exclusión social y económica que vivían las mujeres de la zona, y fue esa la semilla de lo que es ahora Afrikable. Desde entonces nuestro trabajo se centra en un objetivo principal: empoderar a la mujer. También luchamos por el desarrollo infantil con la creación de una escuela de preescolar y un comedor gratuito. Y todo eso se hace posible gracias al voluntariado, fuerza para lograr un cambio real en la sociedad.

C.E.: ¿Fue muy duro llegar a hacer realidad vuestro proyecto? ¿Encontrasteis apoyo enseguida o en cambio hubo mucha resistencia? 

M.C.: A pesar de que la respuesta positiva de líderes políticos, religiosos y organizaciones gubernamentales para llevar a cabo un proyecto dirigido por y para las mujeres, el camino recorrido no ha sido fácil. Empezamos con una pequeña subvención de 6000€ y el apoyo de voluntarios con los que compartimos valores e inquietudes. Al inicio, Afrikable dio trabajo a diez mujeres, apoyando también en la educación de sus 15 hijos e hijas. Siete años después, más de 40 mujeres y unos 100 niños y niñas forman parte del proyecto. Se han conseguido grandes cambios en las vidas de muchas personas, incluidas las nuestras. Momentos llenos de felicidad y de tristeza, de obstáculos como la obtención de los papeles del registro de Afrikable en Kenia o crisis debidas a los problemas de inseguridad generados por la inestabilidad del país o las pérdidas de personas muy queridas a lo largo de estos años.

Las mujeres de Afrikable fabrican en su mayor parte artículos de ropa y accesorios.

El trabajo se lleva a cabo entre mujeres de diferentes tribus como por ejemplo la masái, orma o giriama, y religiones como la musulmana, cristiana y animista, cada una de ellas con costumbres y creencias muy arraigadas y diferentes. Pero, en Afrikable hemos conseguido que la convivencia y apoyo mutuo entre mujeres sea un ejemplo a seguir.

C.E.: El sustantivo “empoderamiento” se repite varias veces en el site de Africable ¿De qué manera estáis consiguiendo que ese “empoderamiento” de la mujer se haga efectivo? 

M.C.: Empoderamos a la mujer económicamente dotándoles de un trabajo digno bajo los estándares del comercio justo y el acceso a microcréditos. El empoderamiento social se consigue ofreciéndoles formación y alfabetización, así como información y asesoramiento sobre sus derechos. A través de los círculos de reflexión, donde trabajamos su autoestima y la confianza en sí mismas, las mujeres consiguen empoderarse psicológicamente. Con el proyecto Maternity Home, Afrikable empodera a la mujer desde la salud.

C.E.: Antes de vuestra llegada a Lamu, la mayoría de las mujeres -casi todas madres desde una edad temprana-, no trabajaban o su dependencia del marido era extrema. ¿Cómo creéis que ha influido Afrikable en su condición de mujer y/o madre?

M.C.: Ellas han ganado en autonomía, confianza y liderazgo, condiciones que les permiten iniciar sus propios procesos de cambio. En definitiva, se han empoderado. Un ejemplo es el de Maryam Ramadán, que durante años sufrió violencia de género y sumisión a su esposo. Pero un día dijo basta y se impuso a él, que no quería que trabajara más, ni que la vieran otros hombres, aunque esos hombres fueran médicos cuando ella estaba enferma. Sin embargo, pese a tener amenazas de muerte por parte de su ahora exmarido y caer en una profunda depresión, ella luchó y supo que podía superarlo y no depender de él. Ahora es dueña de su vida. Es la encargada de la gestión de la tienda de comercio justo que Afrikable tiene en Lamu, de cara al público. Además, puede ir al médico si lo necesita, vivir sola y elegir lo que ella quiera.

Fatuma Hassan está feliz de poder trabajar cerca de su pequeño.

Los niños estudian al lado de donde sus madres trabajan y esa cercanía ayuda a que los pequeños se sensibilicen sobre una situación que ha de normalizarse.

C.E.: Uno de los proyectos más ambiciosos que estáis llevando a cabo es la creación de lo que denomináis “Maternity Home”, que engloba la impartición de talleres de educación sexual y planificación familiar; la creación de una consulta de ginecología y de una sala de maternidad. ¿Falta mucho para que las mujeres de Lamu dejen de dar a luz en sus casas? ¿En qué fase estáis?

M.C.: De momento se ha creado un espacio para todas las mujeres y parteras locales en el que se imparten talleres relacionados con la salud, planificación familiar, ETS, derechos sexuales, cuidados durante el embarazo, higiene, etc. El fin de estos servicios es reducir la morbilidad y mortalidad relacionada con la salud sexual y reproductiva a través del aumento de disponibilidad de servicios de calidad y el acceso a los mismos.

C.E.: He leído todos los testimonios que mostráis en vuestra web sobre el parto en diferentes tribus y a pesar de que las mujeres cuentan su experiencia con toda naturalidad, a mí algunos de ellos me han parecido espeluznantes. Especialmente terrible me parece la situación de las mujeres masáis, que, después de sufrir la ablación en su adolescencia, pueden ser apaleadas si al nacer su hijo está cubierto de grasa blanquecina -vermix caseosa-. La aparición de esa grasa es bastante común, pero para los masáis es sinónimo de que la mujer ha tenido sexo durante su embarazo y por ello se le castiga. A día de hoy, ¿no hay nadie que pueda impedir ese tipo de comportamientos?

M.C.: Los cambios en las costumbres tan arraigadas y el peso que estas tienen en la comunidad son muy graduales, situaciones que requieren de transiciones socioculturales que suelen ser muy lentas. En este caso, evidentemente son actos penados por la ley, pero eso no impide que se realicen dentro de la comunidad. En Afrikable trabajamos para acabar con la violencia de cualquier tipo por eso ofrecemos a las mujeres la posibilidad de asistir a cursos sobre sus derechos fundamentales, leyes que rigen en Kenia sobre la violencia familiar y sus consecuencias.

Aquí, Lola Serra entrevista a una madre y a una partera local de la tribu Orma:


C.E.: A parte de ofrecer un empleo a las mujeres de Lamu y crear la “Maternity Home”, en Afrikable contáis con una Escuela Infantil Gratuita para niños y niñas en extrema pobreza y riesgo de exclusión, que en la gran mayoría la componen los hijos de vuestras trabajadoras. ¿Cómo viven madre e hijo esa proximidad?

M.C.: A la escuela acuden los hijos e hijas de las trabajadoras de Afrikable y también otros menores que no tenían acceso a una educación de otra manera. Esa cercanía entre madre e hijo crea un vínculo muy fuerte entre ellos además de ser una manera de sensibilizar a los niños sobre una situación que ha de normalizarse. Allí observan a sus madres trabajando, accediendo a una educación y formación, tomando decisiones propias y siendo autosuficientes.

C.E.: ¿Qué productos ofrecéis en vuestra tienda de comercio justo? 

M.C.: Aquí se pueden comprar gran variedad de artículos como bisutería (brazaletes, pulseras, collares), complementos (como monederos, bolsos y estuches), hogar (toallas, manteles), infantil (peluches, muñecos y toallas para los más pequeños) entre otras cosas.

Boleto de la rifa de las vacaciones solidarias 2017.

C.E.: Llegamos a uno de los puntos más llamativos de Afrikable, las “vacaciones solidarias”. ¿Cuántos años lleváis sorteando viajes a Lamu y cómo ha sido la experiencia de los afortunados, madres y niños?

M.C.: La de este año ha sido la 8ª edición del Programa de Vacaciones solidarias con el que queremos mostrar la realidad de la mujer de los países en vías de desarrollo -lo recaudado este año irá destinado íntegramente al proyecto Maternity Home-. Las vacaciones constituyen una experiencia inolvidable tanto para el viajero como para los habitantes de Lamu porque el primero participa activamente en el día a día de la comunidad y ésta le abre las puertas de su casa como si fuera un familiar más. Se crean unos lazos de unión para toda la vida entre las mujeres y niños de Africable y el visitante. La frase más repetida por los vacacioneros es “no me quiero ir”.

C.E.: La colaboración con la firma Alma en Pena nació fruto de las vacaciones solidarias de una de las socias de la empresa, Mónica Gil, ¿tenéis previsto trabajar mano a mano con otras marcas? 

Afrikable diseña y elabora sandalias bajo los estándares del comercio justo para la conocida firma Alma en Pena.

M.C.: Efectivamente, fue en 2013, después de su visita a Lamu, cuando Mónica nos propuso la idea de fabricar calzado siguiendo los estándares del comercio justo. En España, ella no podía olvidar a las mujeres Afrikable ni a sus hijos e hijas y desde entonces trabajamos juntos. Así mejoramos la vida de muchas familias, dando además de trabajo, formación profesional y rompiendo roles, ya que muchas de las labores que las mujeres realizan en Afrikable en la elaboración del calzado, han sido siempre realizadas por hombres en Kenia. De momento, todas nuestras fuerzas están centradas en mejorar y crecer con Alma en pena, pero ojalá que pasito a pasito vayan surgiendo más colaboraciones.

Al acabar esta entrevista, Mercedes quiso dar las gracias a todos los voluntarios y voluntarias que han hecho posible que Afrikable cumpla ocho años con varios de sus objetivos cumplidos.

Encuentro Jambo Afrikable 2017

Desde Calendario de Emociones no he querido dejar pasar la oportunidad de recomendaros el Encuentro Jambo Afrikable 2017, que el próximo sábado 13 de mayo -Día Mundial del Comercio Justo- la ONG celebrará en el Centro Sociocultural Maestro Alonso de Madrid (C/Maestro Alonso, 6).

Puedes consultar aquí la agenda del día.

 

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