Los Reyes Magos, toda la ilusión del año en un solo día

He aquí que unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén diciendo: ¿Dónde está el recién nacido rey de los judíos?… Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente, iba delante de ellos, hasta posarse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella tuvieron un gozo indecible. Entraron en la casa y encontraron al niño con María su madre, e inclinándose le adoraron. Y abriendo sus tesoros, le ofrecieron oro, incienso y mirra.(Mateo 2:1-12).

Esas líneas que redactó el evangelista Mateo en torno al 60-70 d.C. son la base empírica del fenómeno de los Reyes Magos. Todo lo que viene después son suposiciones más o menos argumentadas de lo que en realidad fueron esos personajes o pudieron hacer en sus vidas. ¿Cuánto tienen de realidad y cuánto de ficción esas misteriosas figuras que hacen que cada 6 de enero se convierta en el día más emocionante para los niños de medio planeta?

Los magos de Oriente y la estrella

El texto enunciado arriba del evangelio de San Mateo ha llegado a nosotros porque fue traducido del original –en armenio- al griego. La palabra que emplea el discípulo de Cristo para referirse a ellos es “magusàioi (plural para magos en la lengua helena)”, denominación que según Antoni Piñero –catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid- “se refería a quienes practicaban la hechicería blanca o negra. También era el término técnico para expresar la orden sacerdotal del culto a Zoroastro, que tuvo sus inicios alrededor del siglo VI a.C.”. Para Piñero, eso indica que los visitantes pudieron ser sacerdotes muy importantes y no monarcas. Franco Cardini, profesor de la Universidad de Florencia apoya esa tesis. Para él, los reyes magos debieron ser en realidad sacerdotes de la religión de Zoroastro, predominante entre los persas en la época en la que según los cristianos vino al mundo el hijo de Dios

Por otro lado, “magusàoi” también pudo ser empleado para referirse a hombres sabios o más bien, hombres de ciencia como astrónomos o astrólogos. ¿Cómo si no fueron capaces de seguir el movimiento de una estrella?

Según Antoni Piñero  “magos eran llamados quienes practicaban la hechicería blanca o negra. También para expresar la orden sacerdotal del culto a Zoroastro, que tuvo sus inicios alrededor del siglo VI a.C.”

Sin embargo, tampoco está claro que lo que en realidad guiase a los magos fuese una estrella. Mucho se ha especulado sobre si  fue el cometa Halley el que les llevó hasta la cuna del hijo de María, sin embargo, hoy son otras teorías las que están tomando más relevancia. Según Piñero, hay documentos que hablan de una conjunción entre Júpiter, Saturno y Marte alrededor del siglo VII a. C. “Por eso, algunos escritos podrían haber referido que, en torno del nacimiento de Cristo, hubo un fenómeno luminoso muy llamativo, y a partir de ahí, se creó la leyenda”.

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Muchas son las teorías que dan por hecho que la estrella de oriente fue en realidad el cometa Halley.

Para Giovanni Bazzana -historiador y catedrático de la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Harvard- la palabra “magusàoi” indica que procedían de Persia. “Esto coincidiría con la percepción griega de la época, según la cual los orientales tenían un conocimiento excepcional sobre cosas esotéricas, sobre las estrellas y la naturaleza”. Al parecer, estos astrólogos hicieron un largo viaje hasta la actual Cisjordania tras una interpretación astrológica del cielo.

Reyes por conveniencia y tres por lógica

Tanto Cardini como Bazzana coinciden en que no se hace alusión al carácter regio de los magos hasta entrada la Edad Media. Es entonces cuando, según el historiador “los nobles empezaron a ver la conveniencia de representar a los reyes rindiendo tributo a Jesús porque así se los identificaba con ellos, les daba prestigio y los mostraba como piadosos”.

Por otro lado, el hecho de que el relato evangélico indicara que portaran tres regalos: oro, incienso y mirra, dio por sentado que se trataba de tres majestades. Sin embargo, el número nunca ha estado claro y ha variado de dos hasta 12 (para los armenios).

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En la época del nacimiento de Jesús, lo habitual era dotar de alimentos al recién nacido y su familia. El hecho de que los Reyes Magos regalasen oro, incieso y mirra constituye algo muy singular.

La primera referencia al hecho de que los Reyes fueran tres se encuentra, para Cardini, en las catacumbas de Priscilla, en Roma, donde hay representaciones de tres figuras que desfilan ante la Virgen y el Niño Jesús. Al principio todos presentaban rasgos similares y no se puede determinar el momento exacto en que uno de ellos se convirtió en un anciano con barba blanca y los otros dos en un hombre de pelo claro y un negro. Fue en el siglo XV cuando estos tres personajes están claramente definidos en la iconografía de la época.

El significado de unos regalos muy originales

La primera descripción de estos reyes fue hecha en el siglo XIV por un monje benedictino, Beda, que los describió con estos rasgos:

Melchor, anciano con pelo y barba de color blanco níveo, que procedía de Europa (rey de los persas en los evangelios apócrifos). De él se supone que recibió Jesús mirra, una sustancia rojiza aromática y común en medio oriente, utilizada sobre todo para la elaboración de perfumes y para embalsamar a los muertos. La mirra simboliza al hombre.

Gaspar, de mediana edad y rubio, llegó de Asia (rey de los indios en el Protoevangelio de Santiago). Éste entregó el incienso, compuesto a base de resinas aromáticas vegetales y aceite, y usado en los cultos religiosos. El incienso es el símbolo de Dios.

Baltasar, de raza negra y procedente de África (rey de los árabes en los apócrifos). Él fue quien entregó el oro, símbolo de la divina majestad y de la realeza.

La singularidad de estos presentes no ha pasado inadvertida en la historia. En la época del nacimiento del Mesías lo más común era hacer ofrendas con alimentos, para simbolizar el deseo de abundancia para el recién nacido. Sin embargo, estos misteriosos personajes dotaron a Jesús de otro tipo de bienes, por eso hay quien afirma que fueron los primeros regalos originales de los que se tiene constancia en la historia.

Una tradición que ha sobrevivido a dos milenios

La entrega de aquellos regalos es el germen de una tradición cuya celebración se ha intensificado con el tiempo. Sería impensable para los niños nacidos en lugares de tradición católica hablar de una Navidad sin la fiesta de los Reyes Magos y por extensión de los regalos que recibirán. En España, Argentina, México, Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Italia, República Checa y partes de Alemania, entre otros países, terminar con esa celebración sería fulminar la ilusión de los más pequeños.

Sin embargo, a pesar de que el hecho tiene más de 20 siglos de historia, no fue hasta el siglo XII cuando comenzó el culto a los Reyes Magos en occidente. A partir del siglo siguiente comenzaron a hacerse representaciones teatrales en torno a su figura. En el año 1601 los letrados de Londres encargaron a Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de Reyes y que llegó a ser representada ante la reina Isabel I. De esas representaciones se derivó a las actuales cabalgatas, que se organizan en la mayoría de las ciudades de España.

Roscón de Reyes

El roscón de reyes se puede tomar con o sin nata dentro. Hoy en día también es muy típico rellenarlo con crema o chocolate.

La festividad de los Reyes Magos no se celebra en los países anglosajones, pero la tradición de comer el roscón proviene de una de sus costumbres. Allí el 6 de enero se desmontan los adornos de la Navidad y antiguamente se cocinaba un pastel en el que se escondía una pequeña moneda de plata. La persona que lo encontraba pagaba los festejos de la noche. De ahí que en el roscón patrio se esconda una pequeña sorpresa en su interior.

 

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