Conseguir que tu público potencial empatice con el protagonista de un relato que has escrito es tarea ardua. Sin embargo, ese es el principal objetivo de Calendario de Emociones.

En este almanaque están señaladas fechas que despiertan un determinado sentimiento en nosotros. Por eso, los diferentes post sobre ese día siempre llevan un mismo hilo conductor: una emoción universal. No hay quien discuta que el día de Reyes provoca en los niños ilusión, que el Alzhéimer causa  confusión tanto a enfermos como a familiares, que la depresión es sinónimo de tristeza o que la música, si es de tu agrado, genera felicidad.

Esa emoción universal está presente en el cuento que se publica en cada una de nuestras fechas marcadas. A través de él, se intentará que, al menos por  unos instantes, el lector experimente en sus carnes las mismas sensaciones que ha vivido el protagonista de la narración, que siempre estará basada en una o varias historias reales. En ocasiones, por suerte o por desgracia, la que escribe estas líneas ha tenido una relación muy directa con el caso en cuestión. Otras veces en cambio, el argumento del cuento es muy ajeno a mi persona y para escribirlo me he puesto en contacto con sus protagonistas reales. El relato será el punto de partida del resto de entradas que se publican en la misma fecha.

Volviendo al principio, repito que no es fácil tocar la fibra sensible de alguien, más si cabe en un mundo cada vez más deshumanizado y en el que no somos capaces de digerir toda la información que recibimos. Por eso, si gracias a Calendario de Emociones brota en ti algún sentimiento, el blog habrá cumplido su máxima aspiración.