¿Te imaginas ser reprendido por tener empatía con una persona? Pues eso me sucedió a mí hace no mucho. Ahora no pienso pedir perdón por mi comportamiento. Es más, aquí quiero dar rienda suelta a esa empatía innata y a mi deseo de escribir por puro placer, sin esperar nada a cambio.

He decidido redimirme de algunas heridas a través de este blog.

Que, ¿quién soy yo? Aquí tenéis mi currículum, pero mis años de experiencia puedo contarlos de una forma más concisa. Soy alguien que se formó en Periodismo y que ha redactado textos y buscado imágenes para varios y diferentes medios de comunicación. Como cabe esperar no siendo un robot, ese trabajo lo he desempeñado unas veces con más acierto que otras y en algunas empresas con más satisfacción que en otras. Ahora, a mis 40 años  y en plena catarsis profesional me he permitido reflexionar sobre qué camino continuar y me he dado cuenta de que no estoy especializada en ningún área de la información. Sin embargo, he descubierto que soy una experta en emocionarme, porque vivencias he tenido para hacerlo. Así que he decidido sacarle provecho a esos conocimientos tan poco teóricos y redimirme de algunas heridas a través de este blog.

Como escritora me queda camino por delante,  pero como un amigo me dijo hace poco, “lo que haces lo haces con el corazón”, así que si en algún momento mis líneas no son dignas de halagos literarios ni periodísticos sí os pediré indulgencia por ello. A mi edad sigo aprendiendo el arte de contar historias y otras muchas asignaturas, y la formación no debe terminar nunca.