Llevaba meses preparándose para ese día, pero aun así, Alberto se levantó asustado. Apenas pegó ojo en toda la noche y estaba de un humor de perros. Todo empezaba mal. Todavía no se había bajado de la cama y su rutina diaria ya estaba rota. Estaba acostumbrado a dormir nueve horas diarias, 540 minutos o […]

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